Lo que llevaba dentro
Para contar esta historia necesité armarme de mucho valor. No porque sea la gran cosa ni porque nadie más la haya vivido, sino porque durante mucho tiempo me llenó de pena y vergüenza.Desde niño viví bajo un régimen religioso. Mi casa era de esas donde se escuchaban frases como «prefiero un ladrón antes que un maricón» o «en esta casa no hay maricones». Lo que entonces no imaginaba —porque yo ni siquiera sabía reconocerme en esa palabra— era que aquellas puyas iban dirigidas a mí: buscaban intimidar a la loca que ellos veían venir, creciendo.
Yo era de los que rezaban todos los días y pedían protección para mis queridos padres, mi hermano mayor y mi tía, la jamona, extremadamente religiosa.
Con el tiempo notaba cambios en mí que intenté esconder o quitarme refugiándome en la Iglesia. Me hice monaguillo, iba a misa y trataba por todos los medios de…


